
Paraíso, H. Bosch
*
La cola de la historia no se ha perpetuado dentro de sí. En la punta de la historia esta clavado el corazón del visionario, y muy relegada atrás, cojeando y dejando un hueco en la tierra como su rastro, la gran Reyna Padre, un castillo en sus enaguas, una serpiente en su dedo derechísimo: “Padre, he saldado mi deuda con mi país
- Un país no crece con hombres sin deudas.”
Y así vuelven a mí, deletreados, baleados en su infortunio. Un pedazo de monte y saber cómo invocarles desventuranzas es tocar el cielo con una mano y beber de él con la otra. Es participar de la fiesta, salud es probar ese vino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario