
*
Además de que fui clara
Te sonreía.
En realidad te estaba enlazando.
Figúrate,
Las líneas de mi piso,
Las maderas de mi cuarto,
Hoy viste cómo nace un tótem. Así te dibujas en mi reino,
En mi música,
Hoy vimos juntos.
Hoy movimos fichas.
es una experiencia tener mil pájaros en la cabeza
*
Y sí,
Si me entero de cómo dibuja sus caminos,
Se me adentra en el corazón.
Y me afino a ese tono,
Y me entrego,
Y una suave raíz muerde adentro en mi vientre,
Y Ojos de Pantano brama enloquecida,
Y mis paredes tienen oídos y juegan a las escondidas con los ojos entreabiertos,
Y me tiemblan todos los huesos,
Y se me mezclan los humores y las penas,
Y vuelvo al pozo a buscar agua,
Me asomo, veo el fondo, veo mi reflejo. No soy casi yo.
Es una luz trémula que me dibuja los caminos,
Los caminos que recorro sola, los del corazón,
Pisando la tierra se hizo el sendero, y lo que une también separa,
Lejos como un ojo está del otro,
Cerca como el olvido y la memoria.
No aferrarse a nada,
No hay ritmo que sostenga este delirio.
al hada candela,
pyro azul, lunar del desierto
me queda nada más que dibujarte aquí, niña,
sin otro talento que este espanto.
acobijarte los maltratos,
darte de mamar.
sin que supiera donde nacías
regaba tu oficio.
sin calles por donde perseguirte,
yo latía en tus senderos.
me daba por bailar,
entre célula y célula
pedía escuchar tu nombre.
si prestaba atención
te podía ver persiguiendo un conejo o un saltamontes;
te trepabas a los ríos como cacica,
desenfundabas la locura y nadie quería pararte.
cargabas el peso del mundo,
había sed de violencia en tus ojos
de Alejandría.
calma mediante, podía acercarme,
lamer tu cebo de lagartija,
una humana entre las diosas,
una perla en la oruga de seda.
podías ver en la oscuridad,
imitar cada sonido de estrella o un silbido de lechuza.
me exigías carne y sangre para hacer collares benditos.
estoy sola, niña,
estoy viéndote desde el jardín.
me acerco con sigilo
ningún paso desde aquí me lleva más a la muerte
o a nacer dentro del agua,
ser del agua,
un espíritu del agua.
Tú no, nunca.
naces del fuego con una voz por esculpir.
hojas rubí que caen en tu nacimiento,
Traen savia los árboles en tu bienvenida
poemas popurricos
sin otra intención
más que
salpicar
salpicar
salpicar.
*
me he vendido a la ofrenda
encontrado en lo compartido
quiero encontrar una espada y rebanar mi vida siamesa
inseparable de dualismos
.
Presa de héroes
en todo el yugo del salival te encuentro.
Quiero cultivar esa espada
.
el sonido de los dos mundos que chocan
la eclosión marina
me dice
lo terrenal que ahora
no llena el nombre…
quién se imaginara
que en tu noche se encerraran tantos ojos
que en tus ojos se encerrara tanta noche
(homenaje a westphalen)
.
Quedaré con las rosas del rosal
Espigadas y tersas.
Cortaré las espinas y me haré
Un collar que espante todo
.
día a día y no puedo invocarte
Cae
Una lluvia fina
ejército de mis coristas
mi vacío elemental
nombrarte.
Otra tarea de ajena dimensión
no en el poema, el fuego o la ferocidad del despertar
no entre mis labios o mis manos errantes.
Nombrarte
En todo lo vasto del silencio
Ese terreno que al parecer no merezco
-
HAZ
de luz de sal
de todo de mí
de línea de cacto
amor el amor de mí
Haz de ti
un regalo (de oro)
haz de mí
un funeral sin flores “(dice enterrarla en el mar)”
Haz de esto
un camino en el cielo.
Haz paz
SEPÚLTAME.
una despedida,
porque todo merecía una reverencia
-
en lo más hondo
hablo y digo noche de lunares. Mi cuerpo estrellado de lunares.
Hablo y digo de mí, de lo que me sucede. Demonios me invaden. Hay un rastro. Hay una voz. De lo que busco y digo que me sucede. Me sucede noche de estrellas.
sensualidad es lo que quiero
-
el bolsillo de tu mente no alberga más frases. Llamen a tom waits!
.
mis poemas han cambiado.
un testigo.
Esparcen el terror y la locura,
Deducen sus impuestos
de peces gordos.
Apresuran la llegada de la cosa,
Un jarabe plus. De rosca material.
Una poca cosa. Sin manifiestos.
Sólo el manantial.
Los ojos de la grieta
se estrellan.
Quieren mi cabeza
La pregunta no es:
¿hay que esperar?
La pregunta es:
¿cuándo detenerse?
Han cambiado mis deseos
¡La veleta del amor!
(risas)
**
COCINA: Por Malograda Simonet
Con ayuda de Pepita Sinsabor
Una original propuesta
Cuando la lengua es la que manda
“La sazón que invita”
.
*
traduce
el
cuando
Estudios de un caracol
movimiento
una estación de guerra
decide el lugar
que
se
una espiga
quema donde se planta
los de falsos
brazos del deseo
vértices
Simplemente una herida
no queremos
más de lo mismo
-
El origen de la pelea,
un lazo
-
Metricos
Me aúllan y aún no los veo.
Un pasaje de serpiente me anticipa el sol
Un pasaje pequeño. No mucho más
para decir, la caída.
Serpantaría
la que me cuida como niña
Separaría
las piernas
buscando una mirada adrede,
pero…
¿Estarías ahí para el final del verano?
¿Mi feliz pesadumbre?
Compañera de prisión
*
un poema cínico
aguanto.
Perros muerden.
Sin paz adentro
Un hueco. (la comprobación)
Un hueso. (el miedo)
¿Soy? El perro opera. Hueco con sangre. Está comprobado.
Per favore!
¡Por dios!
Good Lord!
Me rompí el pétalo
Se avecina todo
.
¿han besado a un niño muerto?
Un hombre negro vestido de blanco (un pacto que vacila por un instante), con bastón y dientes de marfil, que la cabeza le gira a todos lados y recita los husos horarios.
.
pesadillas
sigo mirando la escena desde esta lado del jardín
si me levanto a atravesar el cristal espejado que nos separa
todo se vuelve lento y cambia a los colores negativos
estoy caminando en puntitas de pie para no despertar a la Reyna
y me veo sentada en un rincón hurgándome en el vientre,
llorando,
me acerco y me pregunto qué me pasa,
y me respondo con cara de vergüenza,
y muestro mis manos y me he arrancado todas las vísceras
y mi lengua se empieza a deshacer y la otra, la ensangrentada
se empieza a reír y a cada carcajada pierdo un diente y una lágrima.
.
así te pido
y me atribuyo collares de Africa
una lengua sin detallar
y coraje desgreñado.
.esto se parece a una voz
.
.
.
.
.
.
siempre yo
. . .
.
ñ
Esto se parece a un suspiro
Tum Plas Tum
Tum Plas Tum
Tum Plas Tum
.un huequito más en el queso de un ratón
Suplemento literario/alimenticio:
“SOY MI NUEVA ADQUISICIÓN”
Suplemento periodístico:
-Subraye lo que desee,
lo importante encontrará la manera de fijarse
en un historial clínico
en una farmacia
en una homeopatía al detal
no tengo cara
de tormentoso
_____ pero soy muy sabroso
soy como el chile verde, llorona
-suplemento
alimenticio-
Enviúdate
Divórciate
Encuérnate
“apoliyá…”
Gauchito Fontanarrosa
-Tuviste un gran acercamiento
a
INHALA PROFUNDO
Inana, con aire y discípula
Greetings
“to reconcile 2 ideas”
imposible de creer
un simple paso
(hola, ya volví)
un saludo discreto
sin esconderte
v
o
y
c
a
y
e
n
d
o
cambio de intereses
OFF
Tuve que desenterrar ese muerto y tener una entrevista con él
.
.
.
“Oscuras profecías en mi baño desnuda” o “Cosas que no hago en público”
INCORPORÁNDOSE ANTE UNA TAL SEQUÍA
“La insoportable levedad del ser me aburrió”
Donde está el encanto,
El desengaño
- La cara del socialismo
- La cara del patriotismo
- La cara del lucrantismo
Lucrarse a partir de qué?
De mocos?
De polillas?
De vodka?
-Quedarse viéndose las tetas toda la noche en el espejo
jugar con ellas
llamarlas por su nombre
simpleza
una de azul y una de azúcar
una de serpiente y otra de serpentina
una de miel y otra de sal fina
Cautivas. –Sí, ellas me hablan.
Es que salen dos montañas de mi cuerpo?
O es que sobrevuelan?
Las miro desde Tilcara
-esta noche parezco
las faldas de Jujuy-
sin un racimo de uvas para compartir
ni predecir un feliz viaje
¿cuán buena sería siendo Jujuy?
¿acompañaría a los viajeros, escucharía sus plegarias?
En mi vida Montaña
¿Cuán lejos estaba de mi más amada hija?
*
De vez en cuando escribo cosas que escucho o que recuerdo viajando en el colectivo
“la lluvia es sorda y la nieve regocijada”
Ejemplos como ese.
“Dictitud Mal-Persona”
hay virtud sin igual
pero no hay lugar para (desperdiciar) más nada
escupir
insultar,
en fin
Provocar
*
Si la Provincia quiere
Me pongo a dibujarle un mandala,
o un Mustang-ard
O a la gran Cleta (a quien llamo Clétoris sólo para molestarla)
También conocida como la amarillita, Bi, o ¡bicyclette fantastique!. Es así,
los del Ander tienen varios apodos,
por eso no los conoce ni el loro.
Es decir,
Un Mustang es insuperable,
Es Penélope Glamour en el paroxismo de un martini.
Pero Cleta…
Cleta toca el serrucho, el bandoneón y la matraca,
Cleta sirve el vino sin derramar una gota,
Cleta habla en jeringozo, en cuti, lunfardo y en glíglico
Cleta sienta de culo a cualquier chofer agrandado de cualquier línea mugrienta,
Cleta-tiene-calle.
Todo lo que me duele son serpientes. Aprender a perturbarlos es sólo el comienzo desde la fiesta del laberinto. Paso de largo a un fauno tomando la siesta, y creo ver que me guiña su ojo, a pesar del monte y la neblina. Unos pasos más allá Alicia llora desconsoladamente mientras en su libro de cuentos se desdibujan la mayoría de las palabras esdrújulas… van quedando espacios en blanco donde la tinta corre como un río de olvido. De las palabras borradas han surgido nuevas historias: de helicópteros, de cenizas, de cardúmenes y flotas navales, de espías y mujeres sinceras que no tardan al aplicarse pintura de labios, es una espera hasta el verano. ¿Qué acobijan a la luz de las seis de la tarde? Muchos solos pueden jactarse de que ven a los bosques en cada luz que hay en el día, aunque algunos acompañados siempre tienen ventaja de contar la historia primero. Me han llegado dos cartas: una del norte y una del sur. La del norte me dice que hay viento del polo; la del sur me recuerda la festividad de las mareas. En una esquina se pone el sol en su cuenca, suena a locura y capullos abriéndose, temerosos de perderse cualquier segundo de la noche, de la vida que empieza con más lentitud. La noche caza sus presas a pesar de ella misma, reclama desde el fondo de cada lago la luz de cada ser nocturno. Abrir montañas, ver crecer árboles, sostener desde su corazón el vuelo de cada murciélago; así respira la noche, en silencio reina en su total y completa luz, tan cercana a un animal hambriento que desconoce la piedad.
Paraíso, H. Bosch
*
*
*
Sexo. Como si nada, como si no te conociera. Como si por primera vez pusiese un pie en tu puerta. Como si no nos quedásemos atrapados en otro en el uno, y no hubiese luego repartija de los escombros. Como si me quisieses, como si me ignorases, como si anduviésemos los dos juntos al lado del camino, tomadísimos de la mano, sin nada de qué hablar, sin pensar. O más aún, sin sosiego y sin compañía.
Apartarte. Ser la hija de puta que nuevamente te pone en tu lugar. Ser la que dialoga, ser la pensadora, ser la madre de esto. Ser la chica que te toca la puerta, sin anunciarse. Ser la de los cartelitos, la de los rótulos, la divinidad detenida, la poesía y la calma. Ser una vez más infame, y dura, y no abrir más espacios para que entre lo virgen.
Con el diablo en la sangre, en el alma, en el adiós. Vete, que lo que había se acabó hace tiempo.
A paso seguro arremetí contra la salida, decidida a buscarlo. La encontré a ella, sin embargo; y esta vez no dudé y clavé mis dientes en sus labios. Un chorro líquido entró en mi boca. -Muy empalagosa, decidí mientras me apartaba.
Me dijiste nombre,
Y de la caída al golpe
Pude y me detuve.
Ausencia, respondí.
Llenaste tu boca de la palabra;
el silencio, y reclamaste lleno.
E hiciste bien.
Manos de pianista acecha. Manos de pianista rompe con velocidad el teclado. Manos de pianista que ruge al salir el sol.
Manos de pianista que sube por la soga. Manos de pianista nunca sale acompañada, porque si la sombra la contempla de día, no sabe decidir la hora. Manos de pianista siempre al lado del fogón, aleja las abejas que chisporrotean abrasadas. Manos de pianista estrangula, un antifaz que desborda este banquete de impunidad.
Manos de pianista: Crujes Como Espejo.
Manos de pianista: Tejes Como Araña.
Sui Hyung Yem
Era invierno en la casa. Se sabía porque la madera cruje como enferma, se desmorona y hay que fijarla con pastillajes, clavos, enlaces, hebillas, martillos, vencijas… el invierno está aquí. Cuando Casado (es mi marido) no está en la casa, presiento rumores de madera por cualquier rincón. Cuando está, su forma del silencio son los rumores de su piano. Y de mi silencio también. Es una época tremenda para el piano; si cuando hay calor se queja, cuando hace frío llora alucinado. Esto es porque la madera no debe estriarse, ni debe estar tensa ni muy laxa. Un piano como el de Casado ha sabido siempre pedir lo que desea, y mi marido no tiene corazón para negarle ni uno sólo de sus caprichos.
Recién mudados, no había más remedio que calentar la casa con jirones de madera que lográbamos arrancar del patio, la mayoría de los libros de la biblioteca sufrieron la misma suerte: salvar la madera del piano. Ni una silla quedó salva de la avidez de ese piano. Crujía de satisfecho. Casado lo acariciaba intentando sacar sus secretos que al calor del fuego ronroneaban como un gato mimado. Y en ese romance pasaban la madrugada, cada uno bebiendo del alma del otro. Casado suele decir que Atenea puede bien sentarse a tejer en las eternas vibraciones de las cuerdas de su piano.
Cuando no hay más tinta en su plumafuente, Casado recurre a mí para que lo asista en su trabajo. Por 40 años he sido la esposa del pianista, de un pianista con caligrafía perfecta. ¡Sus manuscritos podrían ser leídos hasta por cualquier vagabundo, si tuviese la oportunidad! Sentarse a escucharle o a verle escribir son, sin lugar a dudas, dos de mis actividades predilectas. Claro que imagínense pasarse la vida trapeando viejos estantes, evitando el polvo que envejece, el polvo que come la vida… el piano es una vieja forma ya del silencio, no existe obertura en mi oído que no esté ligada a la memoria de un plumero en el estudio, de sacudones a los viejos cojines del diván, o de emparejar las plumas del escritorio para que el artista no tenga que afilarlas, sino sea él mismo parte de su música divina, como el artista que es su creación. Atenea sí visita, no hay dudas. Con una escoba dorada colecto su estela de ¿plumas, sortijas, sortilegios? Ella, mi marido y su piano encima de cada vértice de una pirámide, un líquido recorre cada afilado costado… Atenea ha venido ebria ¿Qué despiden sus anillos más que tapices para la pared de la chimenea? ¿Oberturas de escenas de arabescos?. Si pudiese soñar… me limitaría a describir un gran paseo, un agujero por donde respirar la tierra donde no se sueña. Pero las estatuas no sueñan, y soy una estatua en la casa del pianista. ¿Cuántos sueños le hacen falta a una estatua? ¿Cuántas manos de pianista se necesitan para ser un pianista? A mi marido, le hicieron falta dos. Las mías, mis manos de pianista.
Era junio,
Un rito, cualquiera,
Estaban esas frases y hechos agravantes,
señalados por relojes, novios y demás aparatos hostiles.
Te recuerdo impasible,
querías complacerme en todo, cansarme, hostigarme;
querías de mí todo,
que no hubiese aprensión.
Debí colocarme como un antílope
o al menos como un aguilucho
Hoy hay luna detrás de la nube.
Manchas: cuerpo y lesión
Domingo: y tú lejos
dulce
mapas
-mi dominio celeste-
y yo te cuento mi día
y tú me asistes en este arrebato de flores oscuras
uno dos tres
alcanzo la noche estrellada
alcanzo tu boca cerrada
-hermética-
la columna rota
Mi vida rojo sangre atropelló alguna vez a un pajarito. La columna lo vio endeble, tieso, y mis manos lo compadecieron y autónomas, tomaron su vuelo por un tiempo. El ave se formó inverso, aleteo torcido: no dio dirección a sus encantos y mis manos lo amaron día y noche. Amaban de él su columna torcida y su cantar a tierra. Calor, calor y más líquido, hizo de él un ser amniótico, depurable, petrificable, y las melodías ya no nacían en su corazón o su garganta: nacían en las líricas de otro pajarito que alguna vez trinó, y los registros de esa voz mellaron a mi ave.
Mis manos lo compadecieron y autónomas, dejaron su trinar salvaje y sus plumas de óleo tinto. Ya debe andar por ahí convenciendo a otras manos de su columna rota.
para mí
para mí
estos caminos se hicieron para mí.
como las águilas,
en el más filoso de los cielos,
en los océanos más negros,
en la cumbre de la apertura,
sobrevolar y planear,
disfrutar de la vista.
para ella
dibujar una línea
perpetuarla sin saciedad
hasta que en un punto
mi vida claudique,
y no seamos más:
que nosotras y cada una
no recuerde ni su otro rostro.
Cómo no saber cuándo
cuando no sé si me gusta?
*
Agua en el fuego es fácilmente evaporada
Fuego en el agua convive cerca,
Y de vez en cuando
Se saludan.
*
anteponerse al saludo,
que de pronto tu alter ego salte en el medio de la mesa
salpicando de salsa todo comensal,
que cada vez que dices tu nombre
te hace tropezar con las mayúsculas,
que a cada mentira
se le cuele el viento por debajo de la falda.
así
soltando
y
escuchando
a
la
brisa
en
el
callejón.
dejando el carnero que vive en mi pecho
salir, hacer rondas, beber vino,
así
soltando
las aguas están más tranquilas.
*
ah! las rosas de tu jardín
*
.
sucumbir
tener la boca llena de nubes
para hablar con tono de terciopelo
-esconder terrones de azúcar en el pecho
por si se me va la mano con el veneno
-secundar en todo lo que hago,
asentir con la cabeza y fingir que me interesa
-llegar a cualquier parte sonreída
y si alguien pregunta siempre estar bárbaro
-negar sistemáticamente mi sombra
y vérmelas con ella cuando me castiga con insomnio
I’ll come running to you,
Baby
If you want me- es una máscara más.
Una inyección de verdad al corazón de tu pregunta
Una confesión turbia que estás obligado a escuchar
Unos ojos de pantano
Una despedida feliz en el placer más amargo
Y aquí me pregunto:
¿te entierro?
Y si me atreviera
¿volvería a darte agua?